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El Rincón de Saraninay... the show must go on. |
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July 07 Cerrado por cambio de local.
Os espero! June 22 Oh my God - Lilly Allen. (Mark Ronson Version)Para escuchar, pincha aquí.
Time on your side that will never end
The most beautiful thing you can ever spend But you work in a shirt with your name tag on it Drifting apart like a plate tectonic It don't matter to me 'Cos all I wanted to be Was a million miles from here Somewhere more familiar Too much time spent dragging the past up I didn't see you not looking when I messed up Settling down in your early twenties Sucked more blood than a backstreet dentist It don't matter to me 'Cos all I wanted to be Is a million miles from here Somewhere more familiar Oh my god I can't believe it I've never been this far away from home And oh my god I can't believe it I've never been this far away from home And oh my god I can't believe it I've never been this far away from home And oh my god I can't believe it I've never been this far away from home Great rulers make for greater glory The only thing growing is our history Knock me down I'll get right back up again I'll come back stronger than a powered up Pac-Man It don't matter to me 'Cos all I wanted to be Was a million miles from here Somewhere more familiar Oh my god, I can't believe it I've never been this far away from home And oh my god I can't believe it I've never been this far away from home And oh my god I can't believe it I've never been this far away from home And oh my god I can't believe it I've never been this far away from home ![]() June 04 Reabriendo los ojos.Hace poco (o eso quiero pensar, que fue hace "poco"), me encontraba un viernes por la noche con una copa de vino en la mano, hablando sobre lo complicado que es arreglar el mundo. Eso, entre otras muchas cosas, por supuesto. Una conversación sobre lo cara que está la lombarda puede desembocar, sin pretenderlo, en la cuestión de si la globalización existe. Pero no es eso de lo que quería hablar aquí hoy. Dejemos la globalización (repito: si es que existe), la conducta patológica televisada, al supuesto consumista mensajero, la sociedad de masas, Kant, Nietzsche y compañía, el contradictorio movimiento contracultural y la homogeneización social para el examen de mañana. Mientras buscaba algo que utilizar para encender la chimenea en la caja de la leña me topé con un número atrasado de EL PAÍS que había publicado una, cuanto menos reveladora, entrevista a Concha Buika. Para los que no les suene el nombre, se la conoce por su reinterpretación personal de la copla y por “Mi niña Lola”. Y aunque no sea seguidora de su música, ni de su estilo, sí que me gustaría resaltar algunas ideas interesantes. No me puedo quedar sólo con una única concepción del abanico tan inmenso y colorido que propone, pero a sabiendas de que el tiempo del lector es limitado, me he visto obligada a hacer una selección: “Nos darían igual muchas cosas si no fuera porque nos obligan a sufrir. No me cuesta vivir las relaciones y tampoco me cuesta asimilar que se acaban. Me parece fascinante disfrutar del amor, disfrutar del desamor, disfrutar de un nuevo amor, de ése, de la otra y del de más allá. Aquí hemos venido a jugar al juego de estar vivos. Es ridículo ver a una persona dirigirse a estar viva con miedo o a morir con miedo. Es tonto. Que hubiera nacido perro o pájaro entonces. Si me han hecho humana, disfruto de ser humana. De perder, de ganar, de todo. No me parece que haya que introducir el concepto de culpa en ello como lo hacemos. ¿Qué culpa? No somos culpables de ser como somos. El amor es una cosa que uno se gana. Lo de convivir juntos es algo que te ganas con los años, no con los años de relación, sino con los años de relación contigo mismo. Cuando tú consigues vivir en ti, ponerte de acuerdo contigo mismo, entonces estás preparado para vivir con quien quieras. Y creo que para llegar a ese estado se tardan unos cuantos años. Mi concepto del amor es personal, exclusivo, único. Es algo de uno. Es una capacidad que uno tiene y que en todo caso otra persona te despierta, cosa que pueden hacer, aparte de esa persona, otros 150 millones de personas en el planeta. ¿Distinguir entre infidelidad y traición? Como los que dicen que el sexo es infidelidad, pero si te enamoras de otro, eso es una traición. ¿Y por qué no te puedes enamorar? ¿Cuál es el problema de enamorarse si es maravilloso? Yo soy más de lealtades que de fidelidades. Soy leal a las personas, soy fiel a mi concepto. Tengo una relación conmigo misma que obliga por fuerza, por instinto, a vivir mis historias pasionales, gracias a que tengo un mundo pasional abierto. No le tengo miedo a estar viva. El hecho de buscar la libertad te obliga a estar tras ella constantemente. Yo no quiero ser libre, yo quiero entrar y salir. Lo que no puedo hacer es culparme porque la sociedad tenga un concepto diferente”. Pues eso: Libres para decidir a dónde ir, con quién viajar, qué sitios visitar. Libres para pensar, actuar, sentir y padecer. Libres para indagar, para investigar, deducir. Para seducir. Libres, a veces, a costa de buscar la felicidad como si fuera algo que hubiéramos perdido. Cosas como éstas te hacen coger aire otra vez. ...Touchée. May 12 Los orígenes del molamolismo
Molamolismo:
Dícese de la doctrina que propugna una organización social en la que los individuos se molan a si mismos. Fue formulada en 2008 por algunos filósofos vallisoletanos, y desarrollada y realizada por los miembros del RIP. Sus continuadores, a los que interpreta la historia como grandes personalidades del s. XX, acabarán por convertirla en modelo de estado en el 2015.
Los molamolistas son conocidos por su propensión a ver y juzgar las cosas en su aspecto más favorable y por atribuir al universo la mayor perfección posible. Esta característica no es exclusiva de los miembros anteriormente citados, sino que también se aplica a un reducto cántabro exiliado en Irlanda, a una avanzadilla madrileña afincada en Cantabria y otra andaluza afincada en Madrid.
También se caracterizan por provocarte siempre una sonrisa, por su optimismo y su incondicionalidad.
Gracias. May 02 PiesesSiempre me he preguntado por qué me llaman tanto la atención los pies de la gente. Y por pies no me refiero solamente a la terminación articulada de la pierna, sino también al calzado, los bajos de lo pantalones (o la ausencia de ellos) y los calcetines, en caso de que fueran visibles.
Tal vez sea porque pueden decirte muchas cosas. Mientras estaba sentada en una oficina de Caja Cantabria, con los cascos puestos (como es costumbre) y esperando el grito eufórico que zanjara la cuestión del crédito de protección al trabajo, unas botas de tacón de aguja se cruzaron en mi línea de visión. Me quedé mirándolas un rato, y tampoco se me ocurrió pensar que alguien las llevara puestas, porque eran unos pies hipnóticos por si solos. Estilizadísimos, altísimos... y seguramente dolorosísimos tacones de aguja.
Segundos más tarde, aunque parezca increíble, mis ojos se toparon con unas zapatillas de felpa, como las que usaba mi abuelo para estar por casa, de cuadros marrones y amarillos. El hombre que las llevaba puestas, a parte de no tener noción del significado (aunque fuera mínimo) de higiene personal, se había recostado en uno de los bancos que había a mi izquierda y sus pies descansaban en el asiento de enfrente. Me imaginé unas uñas negras pero felices, siempre liberadas de la opresión del calzado de calle.
Apreté los ojos un segundo y los abrí mirando en dirección contraria. Cuando los abrí, vi dos pares de zapatillas de colores estridentes y cordones anchos. Pertenecían a dos chicas que, sentadas con las carpetas en la mano, no dejaban de hablar y reír sin prestarle atención al resto de la oficina. Me hizo gracia comprobar que las zapatillas de una de ellas, la de los cordones rosa fosforito, no dejaban de moverse al ritmo de su conversación, como si no tuviera bastante para ejemplificar su discurso moviendo las manos y también tuviera que utilizar los pies.
Y entonces me acordé de cómo se conocieron Anita y Bea. 1998. Era una soleada mañana de octubre un centro de estudios privado. A Bea le inquietaba un poco no encajar entre tanta gente de rancio abolengo, pero pensó que, después de todo, no sería la única en esa situación. Seguro que había otro hippie camuflado en el primer día de clase. “Todo el mundo tiene un fondo de armario para situaciones de crisis, una camisa y un pantalón que utilizar en caso de que se requiera etiqueta con urgencia”, me explicó, “lo que no tiene todo el mundo son un par de zapatos para la ocasión”. Y eso hizo, fijarse en los zapatos. Recorrió los pies de todos los presentes (zapatos de señorita, de pitiminí, de charol, de cuero) hasta dar con unas zapatillas de cordones anchos. Cuando subió la vista descubrió unos pantalones negros y una camisa de rayas amarillas y naranjas, con las mangas acampanadas comprada en Holanda. Bea sonrió y se sentó a su lado. Y Anita, que se escondía tras la llamativa (pero al mismo tiempo extrañamente formal) camisa le regaló también una sonrisa.
Y todo gracias a unas zapatillas de cordones anchos.
¿Qué pasaría si todos fuésemos descalzos?
April 22 Desequilibrio sistemático.
Para estas cosas se necesita tiempo, ¿vale? Cuando se tienen que explicar conceptos tan amplios que ni siquiera se te ocurren palabras, dada la inmensidad de su contenido, ¿cómo lo haces? No, en serio. Me gustaría aprender. Me propuse que la entrada de cumpleaños no fuera como siempre, me explico: nada de “un año atrás yo estaba…” (idea que alumbraría páginas y páginas de reflexiones bastante abstractas), ni tampoco tocar el tema de “maduramos, crecemos, evolucionamos…” (más que nada porque sería tan aburrido para mi escribirlo como para vosotros leerlo). Por supuesto el rollo “dos patitos” queda descartado por la apabullante mayoría de “Yos” interiores que han votado en contra. Únicamente el “yo melancólico” votó sí, pero últimamente no tiene muchos apoyos.
Y es que esa cantidad de “Yos” movidos por extremos emocionales, pululan en el umbral del subconsciente y del “extraordinariamente consciente” sin parar de hablar, debatir, reír, llorar, enfadarse y reconciliarse. Lo peor es que muchas veces lo hacen como si yo no estuviera. ¡Por favor! ¡Qué absurdo!
Yo histérico estaba algo preocupado por el curso. Siempre está preocupado por el curso, los exámenes, trabajos, entregas… es el que azuza a tirarse de los pelos cuando se cuelga el Illustrator, cuando no va Internet, se amontonan los trabajos o estás en medio de un atasco y llegas tarde. Generalmente suelen amordazarlo cuando da mucho la vara. Yo responsable últimamente está mudo. No habla, no siente, no padece. Se limita a observar desde una esquina, harto de tirar del resto, y se ha dado a la ginebra. Normal, yo habría hecho lo mismo. Yo tranquilizador anda más relajado que nunca. No tiene mucho trabajo, ya que eran el Yo histérico y el Yo responsable los que solían armar gresca. Ahora que parece que todo está en calma, se dedica escuchar música con los cascos inalámbricos (para no molestar). Yo pasota se ha hecho con el control de la situación mental. Hace y deshace a su antojo, y a pesar de que a veces se le resiste el Yo responsable, las discusiones no suelen durar mucho. Yo melancólico se ha quedado solito. Duda entre darse a la bebida como el Yo responsable o mandarlo todo al cuerno e irse a vivir al campo. A día de hoy no se ha decidido, ya que tendría que irse solo y ahogarse en su propio extremo emocional. Hasta para él sería insoportable. Yo “happy de la vida” ha llegado hace poco y ha hecho muy buenas migas con el Yo pasota. Han hecho piña y no se despegan el uno del otro. Se pasa el día bailando y riendo, aunque a veces se corta un poco tras recibir una mirada asesina desde los vidriosos ojos del Yo responsable y el amordazado Yo histérico.
En general, esta es la situación. Podría dejar que hablaran ellos, peor seguramente el bando “pasota-feliz” acapararía toda la atención de los medios, y eso no es justo. Cuando estén en condiciones de hablar por si mismos, les dejaremos hacerlo.
Volvemos a las andadas… nada más por el momento. Gracias por tu tiempo
Apaciblemente desequilibrada, se despide.
Saraninay April 10 Sobre lo que hay fuera y lo que hay dentro.Quiso el azar que se encontraran. Descalzas, el único tacto fue la arena bajo sus pies, y con el corazón desnudo, el único abrigo fue el de sus miradas y el de la brisa que les alborotaba el pelo. No se vieron enseguida, tan absortas como estaban mirando el punto en el que el mar se confundía con el cielo.
Mirarse era como reflejarse en el agua. Las palmas de sus manos se encontraron, sus pensamientos se reconocieron y sus miradas se turbaron. Tan iguales, tan distintas. Dos imágenes que se mueven a la vez. Con la misma melodía, con diferente compás.
Una fuerte, decidida. No amaba si eso no significaba poder ser libre, no buscaba más satisfacción que la que le procuraban las cosas bien hechas. Su cabeza estaba llena de principios y convicciones lo suficientemente sólidas como para no ceder a la flaqueza, a las pasiones más bajas. Se entregaba con tesón a cada hora de vida que le habían regalado, con la fuerza y la ambición de quien ha visto que las emociones humanas son a menudo muestras de debilidad. Independiente. Sólida. Aparentemente perfecta.
Otra pisaba la arena como si fuera a dañarle su contacto. Se escondía de la oportunidad por el miedo que le infundía el fracaso. Su cascarón era tan frágil que temía respirar y romperlo. Solían escocerle las lágrimas en los ojos cuando menos lo esperaba. Encontraba en un abrazo el máximo exponente de la confianza, pero en una mirada al futuro la muestra más alta de decepción. Sólo veía lo que podía palpar con las manos. Inconsistente. Frágil. Aparentemente desafortunada.
Y quiso el azar que se reconocieran y se completaran.
Quiso el azar que se tomaran de la mano.
Y que se convirtieran en una sola.
Algún día en cualquier parte, en cualquier lugar indefectiblemente te encontrarás a ti mismo. Ésa, sólo ésa, puede ser la más feliz o la más amarga de tus horas. Pablo Neruda
Estamos de mudanza.Pues sí. Al final me han picado al famoso blogger.
De esta guisa me presento, poco a poco, que estamos de mudanza. Llevará su tiempo poner el segundo rincón al mismo nivel que el primero (en el cual agradezco infinitamente todas y cada uno de los momentos que os tomais para venir a visitarme), pero solo espero que lo adopteis con el mismo cariño que al rincón original. Al menos durante un tiempo, hasta que el otro rincón esté a la altura, seguiré publicando en el space.
Gracias por adelantado por tu visita al Nuevo Rincón.
¡Vuelve pronto!
April 03 Anyone else but you - The Moldy PeachesPara escuchar pincha aquí.
You're a part time lover and a full time friend
The monkey on you're back is the latest trend I don't see what anyone can see, in anyone else But you I kiss you on the brain in the shadow of a train
I kiss you all starry eyed, my body's swinging from side to side I don't see what anyone can see, in anyone else But you Here is the church and here is the steeple
We sure are cute for two ugly people I don't see what anyone can see, in anyone else But you The pebbles forgive me, the trees forgive me
So why can't, you forgive me? I don't see what anyone can see, in anyone else But you I will find my nitch in your car
With my mp3 DVD rumple-packed guitar I don't see what anyone can see, in anyone else But you Du du du du du du dudu
Du du du du du du dudu Du du du du du du dudu du Up up down down left right left right B A start
Just because we use cheats doesn't mean we're not smart I don't see what anyone can see, in anyone else But you You are always trying to keep it real
I'm in love with how you feel I don't see what anyone can see, in anyone else But you We both have shiny happy fits of rage
You want more fans, I want more stage I don't see what anyone can see, in anyone else But you Don Quixote was a steel driving man
My name is Adam I'm your biggest fan I don't see what anyone can see, in anyone else But you Squinched up your face and did a dance
You shook a little turd out of the bottom of your pants I don't see what anyone can see, in anyone else But you Du du du du du du dudu
Du du du du du du dudu Du du du du du du dudu du I don't see what anyone can see, in anyone else...
...but you.
![]() March 27 ¿Suena bien?
Últimamente sólo le acompañan unos Philips SBC HC8585, que llegaron a parar a sus manos por la, cuanto menos curiosa, actual situación doméstica. Nadie parecía echarlos mucho de menos, así que decidió que la acompañarían durante unos días, hasta que algún imberbe habitante de la Casa-Estado preguntara por los susodichos. Al otro lado de la barrera musical todo es un barullo de voces que piden el sustento diario, que se quejan de que se ha terminado el agua caliente o el papel higiénico, que solicitan explicaciones por la reciente desaparición de un lote de ocho tartas de queso (o de una caja de bizcochos, magdalenas con virutas de chocolate, tocinos de cielo o chocolates varios…) o cualquier alimento que ni siquiera ese dentista de cada diez recomendaría. Nadie pregunta por las coliflores que sobraron de la cena. No le gusta el sonido de las otras voces repiqueteando constantemente en sus tímpanos, al menos no a tiempo completo. Así que se sienta en el sofá (o en su cama, o en la cocina, en la mesa de estudio donde de pronto una tropa de adolescentes hacen sus tareas, en el recibidor, en las escaleras del piso de arriba, en el jardín… da igual dónde, hay gente por todas partes) y observa, con los Philips haciendo de muro de contención contra sonidos no deseados. Sólo se sienta, abrazándose las rodillas, sube el volumen y observa. A veces se entretiene poniendo diálogos sobre los labios que se mueven, sin llegar a oírlos. Resulta que ahora Ben Harper los ha cubierto con sus punteos, pero tampoco es que le importe. Lo agradece. Otras veces Gnarls Barkley lo colapsa todo con su “Crazy”, y respira hondo reconociendo las agudas subidas de su estribillo. Incluso Macy Gray se pasa de vez en cuando, con la queridísima Joplin, la trastornada de Amy Winehouse y, quién sabe, tal vez también venga Frank desde Las Vegas. Últimamente no vienen mucho los Purple. Se quedan lo justo para un Smoke on the water y un par de temas míticos más, pero se agradece la compañía. Como el día es muy largo (sobre todo si mides el tiempo con discos y no con el reloj) le da tiempo a tener muchas visitas: B.B. King, Aretha, Ella F., Coleman Hawkins, los genuinos Casimiros Mix (como música de culto en la que se convirtieron), Django Reindhardt, Gorillaz, INXS, los Strokes, Metallica, Glenn Miller, Gotan Project, Nickelback, Marlango, Megadeth, los Smashing Pumpkins, Rob Zombie, Muse, Massive Attack (sobre todo le encanta cerrar los ojos cuando escucha a su Angel...), Zero 7 y, por supuestísimo, el gran Zeppelin. Aunque no va nada con lo que suele escuchar, no sabe exactamente por qué (o puede que sí, pero no deba escribirlo aquí La que más tiempo se queda es la irreverente Junito, con toda su banda sonora. Con ella se hacen las horas mucho más livianas. Sabe que acabará aborreciendo todas y cada una de las pistas, porque no dejan de sonar en reproducción continua una vez, otra vez y otra más. Sobre todo se queda con esa compañía porque se ha cansado un poquito de hablar sin que nadie la escuche, un poquito de levantar la voz, un poquito de ver cómo las cosas podrían funcionar mejor y no lo hacen, un poquito del griterío, del alborozo y del puto perrito piloto.
Así que sujeta bien los cascos, como si se le fueran a caer, y se sienta en la escalera, a escuchar.
A escuchar música. March 17 Pasos de viaje.
Él: ¿Bailas? Ella: Depende de la canción. Él: Un bolero llamado Libertad. Ella: Entonces sólo si me llevan los pasos. Él: ¿A dónde? Ella: A donde lleve la música. Él: A Taiwan. Ella: A Praga. Él: ¿Vamos? Ella: ¿Bailando? Él: Qué cansado. Ella: Sólo si piensas que estás bailando. Él: No, en serio... ...Que Praga está a tomar por culo.
March 13 DecideEl sol no le dejaba ver más allá de la línea de edificios que, imponentes y enormes, se levantaban a unos cientos de metros de ella. La plaza estaba tranquila e intentó relajarse, cerrando los ojos tras sus gafas de sol. Nadie reparaba en su presencia. Los conductores que giraban en torno a la glorieta pasaban sin desviar la vista de la calzada. Dejó que la calidez del sol la meciera, empapándose de la textura de su calor. En la otra acera, al otro lado de los tres carriles que la separaban de aquel edificio de mármol y cristal, varios fumadores aprovechaban un momento de coyuntura para regalarse el placer de unas caladas. Todos, incluida ella, tenían aquellas flamantes acreditaciones colgadas al cuello pero, mientras los observaba, se dio cuenta de que era la única cosa que tenía en común con aquellas personas.
Se había escabullido de la última conferencia antes de que siquiera hubiera empezado. Decidió que también ella necesitaba darse el placer de fumar en solitario. Al poco, una pareja invadió su espacio. Ella, vestida de negro de los pies a la cabeza, hablaba sobre una antigua relación laboral con su acompañante, que babeaba por cada paso de sus medias de rejilla. Se quejaba, con un correctísimo acento italiano, sobre lo poco que da de sí el tiempo cuando te dedicas a esto. Con 'esto' quería decir publicidad, tal vez marketing o comunicación. Su teléfono comenzó a sonar, demasiado estridente para la tranquilidad de la plazoleta. Acordó con su interlocutor que cogería un taxi y se reunirían en un hotel del centro. A “Uru” le pareció bien. Pues un besito. Ciao, bello.
Intentó evadirse y pasar olímpicamente de la pareja, que ahora hablaba de la Gran Vía, de marketing relacional, reuniones, vuelos… pero no pudo. Aquella “femme fatal” la miraba de reojo tras sus Chanel, hablando de la fiesta de un proveedor que tendría lugar cerca de la Plaza del Carmen. Por lo visto la noche madrileña no tenía nada que envidiarle a la noche en Barcelona. Bueno, y Milán… ni comparación, ragazzo, ni comparación. Sus botines negros, con un tacón de aguja tan largo como la factura de su teléfono móvil, repiqueteaban en el suelo de piedra con cada sobresalto de alegría que le daban a través del teléfono. Ella, por su parte, se encendió otro cigarro y cogió sus revistas, en un segundo intento por ignorar su conversación.
Siguió sentada en el banco, esperando a la amiga con la que se había citado para comer. “¡Sácame de aquí!”, pudo decirle, pero no lo hizo con esas palabras. Siguió con sus revistas. El perfecto acento italiano de su compañera de banco le preguntó, con una alarmante falta de educación, si había cogido las publiciaciones del stand de “El publicista” (tal y como rezaba el título de la portada). “Sí, en la segunda planta”. Y le sonrió, cosa que la mujer de negro ignoró por completo. Se giró hacia su amigo y le invitó a volver (casi le arrastró) de nuevo dentro del edificio. El bolso de Tous, las gafas Chanel y el monísimo conjunto de pantalón pirata de raya diplomática y americana de Prada, tacones negros y medias a juego, se alejaron contoneándose tal y como llegaron, mientras apuraba la colilla, hacia la puerta principal.
Volvió a preguntarse qué hacía allí, entre esa gente tan bien vestida, que utilizaba cuatro veces por frase las palabras 'cliente', 'reunión', 'business' o 'aeropuerto'. El cartel de “Marketing Digital y Publicidad en Internet” que se alzaba imponente y acusador sobre la fachada del edificio, le hizo preguntarse hasta qué punto pertenecía a ese mundo, si es que había pertenecido a él alguna vez.
El tiempo pasaba tan despacio... Sus ojos recorrían las páginas de las revistas que tenía sobre el regazo sin mucho interés. Era muy extraño que la apatía la hubiera invadido de aquella forma, pues llevaba esperando acudir a ese congreso desde hacía semanas. Que te guste este mundo, que te apasione todo lo que gira a su alrededor, ¿acaba por convertirte en uno de esos “yuppies” trajeados (o con un 'look' tan 'casual' como 'fashion') que veía tras los muros de cristal tomando capuchinos/cafés con leche de burra deshidratada/batidos de soja energéticos en el 'hall'? ¡Se dice recibidor, coño!
Y su amiga se retrasaba. Estaba deseando verla, darle un abrazo de los fuertes, hablar con alguien que no pensara en porcentajes de ventas, banners o portales corporativos. Pero se retrasaba, aunque no le importó esperar. Lo cierto es que agradeció aquellos momentos de calma dentro del bullicio de la capital. Miró alrededor y sus ojos se posaron en la hilera de taxis que entraban y salían de la cola que habían formado frente al Palacio de Congresos de Madrid.
Prisas, prisas, prisas. Cláxons que suenan. Motores que rugen. Direcciones ahogadas en el interior de vehículos en boca de clientes estresados. Últimas caladas y giros de puntera que aplastan el cigarro contra la acera antes de subirse a un coche. Parking completo, maldición. ¿A qué hora es la charla del representante de Shackleton? Espera, aún no he terminado el café. “Por Dios, ¡si lo toma cortado!”, pensó horrorizada mientras escuchaba esos pequeños fragmentos de conversaciones que se cruzan con ella. Ni siquiera hay tiempo para un sorbo de café. Siente vértigo, todo lo que se mueve a su alrededor lo hace cada vez más rápido.
Respira hondo. Decide que no quiere pertenecer a eso. Pero también decide que, si este mundo no está hecho para ella, se hará uno a su medida. Está dispuesta a colorearlo, a embriagarlo de esencias que le hagan sentir en casa. Sabe que no será fácil pero, al final, se ha propuesto encontrar su hueco. Ha de empezar por aquello que domina, por aquello que le hace sentirse libre y que puede empezar cuando quiera. Así, sin más, busca un bolígrafo en su bolso y coge el dossier de prensa que (lo supo en cuanto lo vio) no iba a usar como lectura en el autobús. Lo abre por la última página. Respira hondo. Mira en torno y baja la vista sobre su improvisado cuaderno. . Se guiña un ojo. Comienza el show.
“El sol no le dejaba ver más allá de la línea de edificios que, imponentes y enormes, se levantan a unos cientos de metros...”
March 10 Palabras prestadas."El futuro tiene muchos nombres:
Para los débiles es lo inalcanzable.
Para los temerosos, lo desconocido.
Pero para los valientes es la oportunidad."
(Víctor Hugo)
March 05 Para hoy...-¿Qué quieres hoy? -Hoy es un concepto difuso. Hoy ya ha pasado. -Pero, ¿qué harás hoy? -No se trata de "hoy", se trata de "ahora". Y ahora mismo solo me apetece... ![]() -... simplemente, tumbarme en la hierba y no hacer nada. Foto: Shiran. March 02 Elige (Trainspotting)
Elige la vida. Elige un empleo. Elige una carrera. Elige una familia. Elige un televisor grande que te cagas, elige lavadoras, coches, equipos de compact disc y abrelatas eléctricos. Elige ropa deportiva y maletas a juego. Elige pagar a plazos un traje de marca en una amplia gama de putos tejidos. Elige el bricolaje y preguntarte quien coño eres los domingos por la mañana. Elige sentarte en el sofá a ver teleconcursos que embotan la mente y aplastan el espíritu mientras llenas tu boca de puta comida basura. Elige tu futuro. Elige la vida. Pero, ¿por qué iba yo a querer hacer algo así? Yo elegí no elegir la vida. Yo elegí otra cosa. ¿Y las razones? No hay razones. Quién necesita razones cuando tienes…
February 24 Más allá del fuego.Me cubrió los hombros con la manta y me tendió una copa de vino. Yo miraba fijamente las llamas, mientras mi cabeza se iba a otro sitio. No nos decíamos nada, no articulábamos palabra, no había manera de definir la situación, así que decidimos que de momento nuestro mejor aliado era el silencio. Ambas estábamos descalzas. Mi amiga me miraba sentada de lado en el suelo, con un brazo apoyado sobre el diván. Me miré los dedos de los pies. Allí estaban mis diez amiguitos, con las uñas pintadas como siempre, haciendo la ola, saludándome. Qué sensación tan extraña sería, pensé, el que no volviera a verlos. Leyéndome el pensamiento, mi etérea acompañante posó suavemente una de sus manos sobre mis dedos danzantes. "No te tortures", decía su mirada. Pero ninguna de las dos dijo nada. Le di el primer sorbo a la copa de vino, su acidez me reconfortó un poco. Desgraciadamente, no lo suficiente. Sólo tenía ganas de llorar, dar patadas, tirar el jarrón al suelo y romperlo en mil pedazos, estrellar la copa contra la chimenea, maldecir, aporrear la pared con los puños hasta hacermelos sangrar, gritar, abrir la ventana y gritar, gritar, gritar. Gritar tan fuerte que los pulmones se me vaciaran en el intento, que la garganta terminara quemándome, haciéndome daño. Pero no lo hice. Me quedé sentada en el suelo, con la copa en la mano y la manta sobre los hombros, mientras miraba las llamas, con la cabeza en otro sitio.
![]() February 18 Billete de ida y vuelta.Llega un momento en la vida en el que entiendes que hay lugares en los que, pase el tiempo que pase, por suerte o por costumbre, las cosas nunca cambian. Se aprecian pequeñas diferencias, eso es cierto, pero nada más trascendental que el derrumbe de un edificio viejo, el arreglo de un parque u otro flamante bloque de pisos donde antes había un campo de pasto. No está claro si la inmutabilidad de las cosas consterna más que aburre o viceversa.
En otro sitio no muy lejos hay varias vidas que han cambiado, y no deja de pensar en ellas ni un solo minuto del tiempo que pasa separada de su lado. Está nerviosa porque no sabe cómo van a sucederse las palabras, no sabe qué dirá ni cómo. Le duele no estar cuando hace falta, le duele tener que pedir el billete de vuelta junto con el de ida, sufre por no poder ser útil. Pero decide que debe estar alegre, al menos en parte.
Sentada en la barra del bar de siempre, con la gente de siempre y la cerveza negra de siempre, era consciente de que las ideas que tenía sobre la familia, el amor, los amigos y todas esos elementos que conforman sus circunstancias están más asentados que nunca. Mientras la gente reía rememorando viejos tiempos o hablando de lo cara que está la vida, se abstrajo durante un tiempo indefinido hasta que fue consciente de que su propia existencia allí no había cambiado nada. Todo seguía cálidamente igual, al menos en parte.
El televisor de plasma iba mostrando las fotos de carnaval, el suplemento cultural pasaba de mano en mano en la barra, al fondo un grupo de chicas jugaba a los dardos entre cañas y pipas Facundo, en las mesas la gente hablaba de lo hartos que están de la oficina, de la tienda, de la fábrica y de qué candidato se merece más perder las elecciones generales.
Y allí estaba ella, en medio de aquel barullo con su Leffe en la mano, saboreando el amargo gusto de su espuma. Pensando que, al final, no se está tan mal en casa.
Al menos en parte.
February 13 Pero... ¿por qué?
Cuando se dio cuenta de lo que estaba pasando, cuando fue consciente de dónde se encontraba y lo que tenía dentro era demasiado tarde para huir. ¿O no?
Pero ella… tenía algo en la mirada. Nunca supo decir el qué. El caso es que hacía tiempo que tenía la instantánea grabada a fuego en la cabeza, sin querer se había convertido en un adicto a sus charlas, a su manera de entrelazar las manos y escuchar todo lo que tuviera que decir.
Pero no había nada más allá de lo aparente. Era, simplemente, una interlocutora que seguía atenta su día a día, su amiga, al otro lado de la mesa de una cafetería cualquiera, de una ciudad cualquiera, con un café con leche cualquiera. O eso parecía.
Pero aunque él se había jurado por los siglos de los siglos no malinterpretar lo que ella pudiera decirle con la mirada, aunque se había propuesto que solo fuera un intento de tirita para su corazón roto… su voluntad se desmoronaba con perpleja insensatez. Y eso que se había prometido ser fuerte y aguantar, no ceder a los instintos, no permitir que algo tan bonito se estropeara.
Pero era demasiado tarde para huir, y se dio cuenta de que lo que sentía era tan real como el cenicero donde iba apagando mecánicamente, una tras otra, las colillas de los cigarrillos que fumaba sin parar. La miró otra vez, despacio, mientras hablaba. No era bonita. No era la clase de chica de la que uno se queda prendado la primera vez que la ve por la calle. No era de ese tipo de chicas que dan insulsa conversación a cambio de una cerveza en un bar. No era en modo alguno la chica que uno sueña con tener al lado en el cine.
Pero no era como las demás. ¿Qué era lo que tenía? ¿Acaso le había dado por fin la oportunidad de conocerse? ¿Le había concedido por un instante el honor de desgranarle la cabeza paso a paso hasta llegar a tener claro lo que quería para si?
Pero no podía ser. No debía ser. Tal vez en otro momento, en otro lugar, en otra situación… tal vez en otra vida.
Pero no en esta.
February 10 ...
-¿Estás lista?
-¡Mierda! ¡No lo sé!
-Entonces es que sí.
-¡No me presiones!
-¡Eres una miedica, joder! Venga, ¡échale un par y empieza a correr de una vez!
- Y... ¿después?
-¡CORRE!
February 06 Tinta, papel.... sueños.
Se limita a mirar por la ventana, distraída, mientras ese Yo que no reconoce sigue hablando sin obtener ningún tipo de reacción por su parte. Se aburre muchísimo. De fondo sólo el tictac del viejo reloj de pared. Cada vez más lento, cada vez más lejos.
Tic, tac.
-Una lista y tus preguntas. ¿Cuáles vas a responder?
Tal vez ninguna. O tal vez todas. Como si eso importara, el tiempo de respuesta terminó. Pero, inmune a su silencio, su amiga imaginaria sigue con su retahíla de reproches, con esa voz cada vez más difuminada que le recuerda a un óleo recién empapado de alcohol. Sigue con su ensoñación mientras se apoya en el marco de la ventana y mira al infinito, como si al final de todos aquellos edificios estuviera escrito aquello que está buscando. Sigue con su ensoñación y se va a otro sitio, a otro tiempo, se mete en un cuadro y deja que el sol le empape la cara y le alivie el cansancio con su tibieza. Se asoma a ese balcón y puede ver la playa, oír gaviotas y oler el mar.
Después abre los ojos y se da cuenta de que la ciudad está demasiado gris como para rememorar tiempos mejores, que hay demasiado aquí abajo por lo que preocuparse, aunque nunca esté de más dar un paseo por allí arriba.
Tic, tac.
Desencantada por el ambiente, liberada de opresión, mantenida de ilusiones que al final se caen y se rompen. Una y otra, y otra vez. Se le agarrotan los dedos sobre el teclado, se le atrofia el cerebro agobiado por el uso. Pero ni siquiera hay tiempo de pararse a pensar en si va a tener tiempo de…
Comienza la carrera, el subidón de adrenalina dentro de las venas, el corazón palpitando a ese ritmo tan poco habitual…
Cansada de pensar una y otra vez sobre las mismas historias de finales rotos que ocupaban cada minuto de su vida, de escribir dieciséis veces la primera línea de un párrafo hasta dar con la adecuada, de no poder escribir lo que quiera sobre lo que quiere hacerlo, de no ser valiente y plantarle cara, decidió que hoy lo mandaría todo al cuerno. Así pues…
Preparada… Lista…
¡AHORA!
January 27 BREVIARIO DE EROTICA PERVERSAAutor: ALCALA-ZAMORA, JOSE
Editor: Editorial Renacimiento, S.A. (Sevilla) Isbn: 8489371946 Clasificación: Poesía española VERDUGO DE PELUCHE
Manda que de ti cuide y que te ame:
No me prohíbas nunca que te mime;
Cada imposible que desees, dime;
Acepta que contigo me amalgame.
Admite que mi diosa te proclame;
Deja que sea yo quien te reanime.
Cuando desmayes en tu vida, exprime
Mi amor, cuando mi amor a ti me llame.
La mano que ejecute tu capricho,
Tus cosas, tus miradas y tu techo
Quiero ser y el oído que te escuche.
Y apartar, o poner en entredicho
Cuanto a ti no te guste. Y en el lecho
Quiero ser tu verdugo y tu peluche.
VÍSTETE PARA MÍ
Ponte zapatos altos de tacón
Y medias, si es posible, con costura,
Sujetas con liguero a tu cintura,
Cubra tus firmes pechos de limón.
Sostén de raso, negro todo, pon
Alhajas que subrayen tu hermosura
En rostro, cuello y manos, y procura
Maquillar bien tus rasgos, tales son
Las cosas que te pido, si es que quieres
Enamorarme más que otras mujeres,
Seducirme hasta extremos de locura:
Lo que excita mi amor, dándole alas,
Es contemplarte en féminas galas,
En mínima y erótica armadura.
January 21 Zero 7 - In the Waiting LineWait in line,
'Till your time. Ticking clock, Everyone stop Everyone's saying different things to me Different things to me Everyone's saying different things to me Different things to me Do you believe in what you see?
There doesn't seem to be anybody else who agrees with me Do you believe in what you see? Motionless wheel, Nothing is real Wasting my time in the waiting line Do you believe in what you see? Nine to five Living lies Everyday Stealing time Everyone's taking everything they can Everything they can Everyone's taking everything they can Everything they can Do you believe in what you feel? It doesn't seem to be anybody else who agrees with me Do you believe in what you see? Motionless wheel, Nothing is real Wasting my time In the waiting line Do you believe In what you see? Ah and I'll shout and I'll scream But I'd rather not be seen And I'll hide away for another day Do you believe In what you see? Motionless wheel Nothing is real Wasting my time In the waiting line Do you believe In what you see? Everyone's saying different things to me Different things to me Different things to me Different things to me Different things to me Everyone's taking everything they can Everything they can January 20 Demasiado tarde para rezar
Le cambió la vida por completo después de aquella llamada.
Era demasiado tarde para rezar, pero aún así, apretó los puños y lo intentó una, diez veces más. No pedía por ella, ni siquiera le importaba el hecho de que alguien la escuchara desde la parte delantera del coche, se limitaba mirar por la ventanilla en silencio y a murmurar las oraciones que le enseñaron de niña. Lo único que quería es que Ella dejara de sufrir. Y que cuando por fin la viera, todo fuera normal.
Pero era tarde para rezar.
Miles de imágenes le cruzaron el pensamiento mientras se inclinaba y posaba la mejilla sobre la fría ventanilla del coche. El tiempo se detuvo durante un minuto, en el que nada se movía, nada tenía sentido, nada le ocupaba el pensamiento. Sólo mantuvo la mente en blanco, no quería despertar del ensimismamiento y ocuparse de una realidad que ahora mismo quería lejana y consideraba absurda. Pensó en su sonrisa, pensó en su forma de estar siempre de buen humor. Pensó en los consejos, en las cenas, los cigarrillos a escondidas. Se acordó de los abrazos, de los miles de besos que siempre le daba al verla, de todo el cariño y de toda la fuerza que durante años le inculcó en lo más profundo de su ser. Y no se había dado cuenta hasta ahora.
Pero ella no sabía que era tarde para rezos, y siguió pidiéndole a Quien Esté Allá Arriba que por favor, por favor, por favor se salvara del todo, que no permitiera que a las personas buenas les pasaran cosas malas. Le pidió ayuda, le pidió fuerza. Pero no pedía por ella, porque ella era sólo una presencia inherente dentro del cambio, una prolongación de un concepto más amplio, algo que se iba a quedar nimio por todo lo que se le va a venir encima los próximos meses.
Después se enfadó, se enfadó tanto que las lágrimas se le cayeron por las mejillas enrojecidas de la rabia, apretó el collar que tenía anudado en los dedos hasta que las perlas quedaron esparcidas por las alfombrillas grises. Cerró los ojos e intentó respirar, aunque sólo fuera por un segundo, y sentir algo similar a la paz interior. Después, continuó la retahíla de salmos, que de tan usados no sonaban reales. Pero pensó que ya no importaba, aunque guardara aún toda su esperanza...
… porque era demasiado tarde para rezar.
January 13 Pasos improvisados
Es casi de día. La calle apenas de halla iluminada por el amanecer y el anaranjado destello de las farolas. Camina despacio con los puños apretados dentro de su abrigo de paño rojo, oyendo el eco su travesía sobre la acera y sintiendo hasta en los huesos el frío de la madrugada.
Cuando por fin entra en casa se siente más cansada que nunca. Sus pasos apenas se oyen por el pasillo, todo está en silencio y se ha quitado los zapatos negros de tacón. Le duelen los pies, pero vuelve a sonreír acordándose de una historia… una anómala historia que no tiene nada que ver con ella. O quizás, en el fondo, más de lo que piensa. El suelo de losa sigue estando frío, muy frío, pero ahora le alivia el dolor de pies causado por una larga noche de música, risas y ruido. Mientras se quita el abrigo y deja las llaves en la cómoda no puede evitar mirarse un segundo en el espejo. Se recuesta en la cama, sin quitarse el vestido, y se queda observando sus zapatos. Esta vez no los aborrece con toda su alma. El reloj de pared le recuerda que es demasiado tarde (o demasiado temprano, según se mire) para continuar despierta, pero no puede conciliar el sueño. No deja de preguntarse qué ha cambiado, qué diferencia ha habido entre ayer y hoy, por qué las cosas le hacen de pronto menos daño, cuándo dejó importarle cómo va a terminar la historia. Y cuándo empezó a vivirla.
Le resulta muy curioso descubrir que ha dejado de preocuparle el final...
y ha comenzado a centrarse en la trama.
January 10 Lazlo Bane - I'm no SupermanOut the door just in time
Head down the 405 Gotta meet the new boss by 8 a.m. The phone rings in the car The wife is workin' hard She's running late tonight again Well I know what I've been told, You got to work to feed the soul But I can't do this all on my own No, I know, I'm no Superman I'm no Superman You've got your love online You think you're doing fine But you're just plugged into the wall And that deck of tarot cards Won't get you very far There ain't no hand to break your fall Well I know what I've been told You gotta know just when to fold But I can't do this all on my own No, I know, I'm no Superman I'm no Superman That's right You've crossed the finish line Won the race but lost your mind Was it worth it after all? I need you here with me Cause love is all we need Just take a hold of the hand that breaks the fall Well I know what I've been told Gotta break free to break the mold But I can't do this all on my own No I can't do this all on my own I know that I'm no Superman I'm no Superman |
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